El texto nos muestra cómo realizar una información dirigida hacia un público del siglo XXI y en
un contexto de continuo cambio. Para ello, nos ofrece un modelo de redacción que denomina “el rombo informativo”, el cual se sostiene gracias a la velocidad, profundidad y el control del usuario. Dentro de este rombo nos encontramos varias fases por las que una información y su periodista deben pasar: la alerta (cuando el periodista se entera de la aparición de una noticia), el borrador (permite la posterior corrección de la redacción de la noticia), el artículo o paquete (la redacción final de la noticia, lista para su emisión), el contexto (proporciona un contexto instantáneo y amplio sujeto a la amplitud del hipertexto), el análisis o reflexión (se trata de una recopilación de las reacciones de la blogosfera), la interactividad (atrae e informa a los usuarios combinando vídeos, hipertextos, audio, animación…) y, finalmente, la personalización (la capacidad del usuario de personalizar la información según sus propias necesidades).
La idea del cambio surge porque, cada vez más, las noticias pueden ser compartidas, comentadas, completadas y actualizadas gracias a la era de internet. Pasamos a tener una información escasa a la sobrecarga informativa; por ello, es preciso modificar la redacción y los procesos de publicación de datos y noticias. Las oportunidades interactivas no paran de aumentar y, con ellas, la capacidad de completar una información siempre abierta. Los infográficos, en este caso, juegan una buena posición a raíz de su interactividad con el usuario, proporcionando texto e imágenes explicativas que sirven para darle sencillez a una noticia con muchos datos, por ejemplo.
Bradshaw,
P. (Diciembre de 2007). www.apmadrid.es. Obtenido de: http://www.apmadrid.es/images/stories/doc/vapm20100518173045.pdf
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